
Beenie Man es un artista de culto entre los aficionados al dancehall contemporáneo. Nacido en 1973 en el problemático distrito Waterhouse de Kingston, comenzó su carrera cuando aún no había cumplido ni los diez años. Para entonces había ganado el primer premio de un concurso musical infantil que le permitió realizar sus primeras grabaciones con el productor Junjo Lawes.
El caso de los niños prodigio no es algo extraño, casi todos los países cuentan con alguno en la música o en el cine; pero pocos consiguen, como Beenie Man, conservar su éxito y su respeto cuando se hacen mayores. Así pues, en 1984 ya tenía un disco en su haber (The Invincible Beenie Man, the 10 Year Old DJ Wonder) y había colaborado en un par de cortes con el célebre Barrington Levy.
Curiosidades aparte, cuando este artista comenzó a interpretar canciones verdaderamente interesantes fue a principios de los 90. Aquella década empezó muy bien, con la participación en el conocido festival Reggae Sunsplash de 1992. Beenie empezó entonces a orientar sus letras hacia la filosofía rastafari, envueltas siempre por las corrientes más modernas del dancehall, que incluían escarceos con otros géneros como el rap.



Alpha Blondy se encuentra entre mis artistas favoritos del género por su emotiva forma de cantar, el contenido de sus letras y la originalidad que ha sabido aportar al sonido roots tradicional. Al contrario que los artistas de los que he hablado hasta ahora en esta serie, Blondy no nació en Jamaica, sino en África, concretamente en Dimbokora, dentro de la tribu de los Jula. Aunque su verdader nombre es Seydou Kone, su abuela empezó a llamarle Blondy (la forma en que ella pronunciaba la palabra inglesa “bandit”) porque ya desde pequeño dio muchas muestras de rebeldía.
Aunque no conozcáis su nombre, seguro que todos habéis escuchado (e incluso tarareado) su canción ‘Here Comes the Hotstepper’. ¿Que no os suena? Si os digo que es la canción de la banda sonora de Pret-A-Porter, seguro que se os enciende la bombilla. Desde luego, se trata de su himno más conocido, pero la carrera de Ini Kamoze tiene más cosas sobre las que hablar.


