
No se la razón pero no me he sentido nada inspirado a la hora de afrontar la crónica del concierto que Mala Rodríguez ofreció el pasado sábado en el Teatro Jovellanos de Gijón. Quizás la razón se deba a que Dirty Bailarina fue para mí una decepción respecto a Malamarismo y a sus discos anteriores.
Quedó claro que no está en su mejor momento de popularidad porque su apertura del Festival de la Palabra de la ciudad tuvo todavía menos poco público del que esperaba y entre éste había muy pocos fans que realmente contagiaran al resto, así que qedó todo un poco frío.
