
Descubrí ayer en un blog que se acaba de editar un bootleg en Japón de The Smiths que se comercializa a través la Tower Records nipona. No es más que una anécdota que este disco pirata, por supuesto no autorizado por el grupo, se venda en una gran superficie que sólo tiene en su stock material oficial. Porque hasta hace bien poco, y salvo algunas excepciones que llegaban vía importación a esas cadenas, los bootlegs con directos, maquetas o tomas alternativas se conseguían bien en ferias de disco o en esas pequeñas tiendas que había en todas las ciudades españolas.
La llegada de internet y su generalización trastocó como todos sabemos el mercado discográfico y también el de los discos piratas. Todavía me acuerdo de algunas compañías que se dedicaban exclusivamente a la fabricación y venta de esta clase de piezas buscadísimas por los coleccionistas. Nombre como Kiss The Stone, con base en San Marino, responsable de hacernos llegar directos de U2, Nirvana, Pearl Jam o REM, Great Dane Recods, compañía italiana con un listado que incluía piratas de The Cure o Joy Division, o The Swingin’ Pig Records, con un completísimo catálogo, debo de tener aún uno en alguna caja del trastero, en el que se podían ver referencias de Aerosmith, David Bowie o Jimi Hendrix.
No sé que habrá sido de esas discográficas piratas que primero fabricaban vinilos (aún se puede encontrar en tiendas de segunda mano el directo de The Smiths en el Paseo de Camoens de Madrid o el Reunion Concert de The Police) y más tarde también compactos, pero no me extrañaría que la mayoría de ellas hayan cerrado sus puertas.
