
Desde hace un tiempo, la Unión Europea debate una ley que podría dar un vuelco a la legislación sobre derechos y autores. Si sale adelante, las obras no pasarán a dominio público a los 50 años, como hasta ahora, sino que sus propietarios lo seguirán siendo durante 45 años más.
Los principales grupos de presión de la industria discográfica, entre otras, están detrás de esta nueva ley. Pensad, por ejemplo, que en 2015 ya habrá discos y canciones de grandes grupos pop de los 60 cuyos derechos estarán exentos de protección. ¿Os imagináis el dinero que dejará de ingresar una industria ya de por sí en plena encrucijada (crisis no es una palabra real en discográficas que siguen ganando mucho dinero)?
Con sólo meditar eso, ya se entiende un movimiento que, sin embargo, pone como excusa a los autores. Según quienes quieren que la nueva ley de copyright salga adelante, la mayor duración de los derechos permitirá a estos vivir de sus obras incluso cuando estén ya en sus últimos años. Ahora, un estudio de The Open Rights Group demuestra que la mayoría de interpretes sólo cobraría, con la extensión de los derechos, alrededor de 30 euros al año, mientras que el pastel que se repartirán las grandes estrellas y las multinacionales será bastante más jugoso.
