
Lo que fue en origen un homenaje a la diva Edith Piaf en unos conciertos grabados en Nueva York y cuyos mejores momentos podemos degustar en Sans Fusils, ni Souliers à Paris: Martha Wainwright’s Piaf Record, ha dado lugar a una gira de presentación que no debería haber salido del circuito de teatros o recintos cerrados de mediano aforo.
A Martha Wainwright la ví en la Plaza Mayor de Gijón desubicada, demasiado nerviosa quizás por el murmullo que había a su alrededor con el ir y venir de un público al que se le colocó unas sillas de tijera pero que no fueron suficientes para alojarle. Otra cosa hubiera sido tenerla en el Teatro Jovellanos.
