“La verdadera escena española es ésta” me comentaba Julio De la Rosa hace un tiempo y ayer al presenciar todos los conciertos del Día de la Música en Madrid me venía a la cabeza dicha frase. Los grupos cada vez están más unidos, se ve una compenetración entre ellos muy alta y el público va respondiendo poco a poco.
Ayer El Matadero madrileño, situado en Legazpi, era el enclave perfecto para organizar todos los conciertos previstos. Una superficie muy bien distribuida, muy amplia y con la capacidad para recibir a muchísima gente. Y se llenó. A las 12 comenzaba el día de conciertos y la cola de espera para entrar al recinto recorría toda la manzana.
Esto hizo que no llegásemos a ver a Vetusta Morla y Christina Rosenvinge (fueron casi 45 minutos de cola). Una vez dentro todo bien cuidado: tres escenarios (el Verde, el de Radio3 y el Matadero), los puestos de bebidas y comida, y mucho calor, porque si algo no faltó ayer fue el sol y las altas temperaturas. Aunque con un cartel tan bueno (y gratis) como el de ayer, no podía ser todo perfecto.
