Habría que cotejar las crónicas pero el de El Sueño de Morfeo parece que fue el concierto más multitudinario en la historia reciente de la ciudad de Gijón con sus más de treinta y cinco mil asistentes. Con ese ambiente no es difícil describir lo que pasó en el escenario de la playa de Poniente.
Era el primer concierto en Asturias de la nueva gira de El Sueño de Morfeo tras la cancelación por la lluvia de su actuación el pasado 19 de mayo en Oviedo y no sería descabellado decir que se vio al grupo un tanto abrumado por lo que tenía delante.
Estilísticamente hablando ha habido cambios entre su debut homónimo y Nos vemos en el camino, excepto el productor Juan Ignacio Cuadrado que ha sustituido a Manel Santisteban, es decir, el mismo pop comercial heredero del de La Oreja de Van Gogh, letras facilonas hablando de amor de manera un tanto noña y un barniz de folk atlántico que en directo se revela en violín, whistle y alguna gaita.

Lo único que ha cambiado en la nueva entrega de El Sueño de Morfeo es el productor: Manel Santisteban ha dejado el paso a Juan Ignacio Cuadrado, responsable, entre otros, de Ismael Serrano o Celtas Cortos. El disco sigue la estela de su debut de título homónimo que su discográfica exprimió al máximo con reediciones varias y un montón de singles.