El día de ayer en Madrid daba a elegir entre la interesante propuesta de Au Revoir Simone, con la electrónica como clave, o la gran música cubana representada por Eliades Ochoa. Con un panorama desierto en cuanto a conciertos se refiere en la capital, la hegemonía de Ochoa pudo más. Fue mala suerte que de no haber ninguno, se juntasen dos en la misma fecha.
Para el cubano era su tercer día de actuación en la sala Clamores, otro de los hechos que inclinó la balanza hacia el lado de Eliades. Por su ambiente, por ser una de las pocas míticas salas madrileñas en pie; la Clamores gana a casi todas (la antigua Galileo y El Sol están al mismo nivel).
La única pega del concierto, antes de empezar a hablar de las canciones, fue el ya habitual (por desgracia) retraso. Esta vez fueron más de 40 minutos, un tiempo demasiado extenso de espera. Pero una vez en el escenario, el maestro cubano estuvo impecable.
