
Confieso que he metido mano a la Loba con cierta reticencia y temiendo lo que podría encontrarme. Y lo cierto es que sin llegar al nivel de Nelly Furtado o de Jennifer López, latinas una por reciclaje y la otra por años, Shakira se ha tirado de cabeza a la piscina con apenas medio metro de agua.
A diferencia de Nelly, Shakira sigue teniendo cierta pegada en sus canciones, sobre todo en las que tira más hacia ese lado rock de medio pelo donde el ritmo se acelera y se hace más llevadero y hasta pegadizo. Pero si bien Loba, o en su edición inglesa She Wolf, se hace llevadero, no es desde luego el mejor trabajo de Shakira. Considerando el último trío de su carrera, Servicio de Lavandería, Fijación Oral y el que nos ocupa hoy, tenemos ante nosotros una pendiente descendente que terminará sacando petroleo del subsuelo.
