
En esta vida vivimos de prestado, dice Mike Skinner. Y yo digo que todo se presta, menos el talento, aunque éste es caprichoso y no siempre quiere acompañarnos (si ees que lo tenemos). Skinner, el hombre detrás de The Streets es un tipo que tiene talento a raudales: lo demostró en su inmenso Original Pirate Material y en el también enorme A Grand Don´t Come For Free: dos discos que supuraban juventud en cada segundo de sus canciones.
Skinner abrió las puertas del garage a quienes no nos habíamos fijado en ese estilo con canciones divertidisimas y narraciones ácidas sobre irse de juerga, salir a ligar, triunfar o no, jugar a la Play o aguantar el chaparrón de mamá. Aunque ya no pasases por esas situaciones, era muy fácil identificarse con ella o ver pedacitos de tu vida ahí plasmados, rapeados por un inglés a quien no conoces de nada.
En su cuarto disco, Everything is Borrowed, la misión de Skinner era recuperar la buena forma después de un resbalón en su obra anterior. Pero lo que encontramos es que el talento musical se le ha escondido y que ha grabado bajo el nombre de The Streets uno de los discos más horrorosos del año, sobre todo por venir de quien lo hace.
