
Os lo decía mi compañero Alex en mayo: Extreme han vuelto con un disco nuevo de estudio que palía la sequía compositiva de la banda, que ha estado trece años sin entrar en el estudio. Lo último que nos entregaron fue en 1995 y se llamaba Waiting For The Punchline y en 2008 llegan con Saudades de Rock.
Mucho tiempo de espera para una banda que se ha encontrado con un panorama musical bien distinto que a mediados de los noventa. ¿Qué es peor que entonces? Puede que sí, pero las posibilidades de promoción de una banda que aún recordamos por aquel ‘More than words’, ¿os acordáis?, una meliflua balada con la que tuvieron su ratito de gloria, son ingentes.
Ahora, Nuno Bettencourt, Gary Cherone y Pat Badger, los tres miembros de la formación clásica de Extreme junto a Kevin Figueiredo, batería que había trabajado con el primero en DramaGods y Satellite Party, se han juntado y han elaborado un disco con el que creo que no parecen querer volver a los tiempos de Pornograffitti, la obra con la que dinamitaron el mercado en 1990.

