Vale, ya ha vuelto Fernando Alfaro. Un puñado de aficionados a la música hecha en castellano estamos de enhorabuena, porque el cierre de Chucho ha mantenido fuera de circulación a Alfaro bastante menos de lo previsto. Si primero fue la gira revival, ahora tenemos nuevo grupo y nuevo disco.
¿Nuevo disco? Bueno, no del todo. Si acaso, Alfaro se aleja un poco de los ángulos más oscuros de Chucho para inyectar de nuevo a sus canciones con esa esencia de pop orquestal que tan buen resultado le dio en Los diarios de petroleo. Aunque Chucho tuvo su cumbre justo un disco antes (Tejido de Felicidad es, con todos sus excesos, el disco en el que Alfaro mejor muestra todas sus caras), crítica y público parecen haber decidido por consenso que Los diarios… es el disco suyo que hay que citar.
Citemos, pues: Aunque Alfaro y sus alienistas tratan de repetir algunos de los hits directos de aquel disco, son pocas las canciones que podrían colarse en una hipotética lista de las mejores canciones del albaceteño. Ahí sí estaría Problemas de sueño (donde Alfaro hace gala de nuevo de su lírica repetitiva y juguetona), la mejor canción de todo el disco y una de las declaraciones de amor más bonitas del pop español.
El resto, sin bajar de lo bueno (pocas canciones firmadas por este señor -¿ninguna de ellas?- pueden ser tiradas a la hoguera así como así), no deja de ser una nueva parada en el camino de Fernando Alfaro. Reencuentro, por tanto, con su tremendismo pop (fantástica Con las manos en la sangre), su épica de temas enfermos (también alucinantes los casi siete minutos de Queda expulsado de la especie humana y su retrato de la misera del hombre) o su romanticismo revolucionario (La mancha en el interior, otro éxito).
