
Sin Steve Gadd a la batería, sustituido por un versátil Byron Landham, el saxofonista norteamericano David Sanborn se presentó el pasado domingo en el Teatro Jovellanos como estrella del Festival de Jazz de Gijón, cerrándolo a un gran nivel secundado además por un inmenso Joey DeFrancesco, un músico considerado como el mejor organista de jazz del planeta.
El trío sonó desde un momento muy compacto y no me pareció tan comercial como su fama le precedía. David Sanborn echó mano de su arsenal de R&B, soul y blues, comandado a una formación muy bien compenetrada a la que no le falto inspiración gracias, sobre todo, al apoyo del público que quedó rendido desde los primeros compases.




