Que estuviera su padrino Julio Ruiz retransmitiendo su concierto para los oyentes de Radio 3 era ya un punto muy positivo para que Facto Delafé y Las Flores Azules salieran al escenario de la Sala Albéniz de Gijón con mucho ánimo.
Mucho más si tenemos en cuenta que era el último concierto, antes de la clausura del sábado con una fiesta techno, del ciclo Desorden y Concierto del Festival Internacional de Cine de Gijón, y todos los asistentes, o casi todos, estaban allí para ver a uno de los grupos revelación nacionales.
Allí me encontré a muchos conocidos y la mayoría no habían ni escuchado el primer disco, Vs. El Monstruo de las Ramblas, y mucho menos el segundo, La luz de la mañana, un flamante álbum que apuntala el edificio musical que el trío construyó con su debut.

Poco a poco el grupo de Zarautz se ha ido haciendo un hueco dentro del panorama musical estatal con una propuesta muy atractiva que ha dado sus frutos que consiste en combinar beats ochenteros con guitarras a lo The Cure y las formas de unos Radio 4, The Rapture o The Faint.
No se puede empezar un concierto con una sala abarrotada, en la que no cabía ni un alfiler sin decir un buenas noches, un cuánta gente, no sé, algo que te haga romper un poco el hielo. Y ni siquiera decir gracias entre tema y tema, así que va a tener razón el compañero Koala no se puede ser una pareja más snob, ni más desagradecida añadiría yo.