
Foto: Javi Polo
El sábado leía, en el Twitter de alguien que ahora soy incapaz de encontrar, un comentario en el que se quejaba del “ruidako” que provenía del Escenario Hellomoto, que se metía directamente en su salón. Se refería, sin duda, al despliegue de decibelios y distorsión de Triángulo de Amor Bizarro, en la actuación que ofrecieron dentro del minifestival Pura Vida, al lado de la estación de metro de Tribunal. Es cierto que hubo ruido, y mucho, pero también lo es que el grupo afincado en A Coruña ha conseguido meterse con todos los honores en la nómina de artistas que han conseguido hacer que ese término no tenga necesariamente un carácter despectivo. A pesar de todo, entre los que me rodeaban hubo quien se quejaba de que las voces quedaban ahogadas entre la maraña guitarrera (y bien ahogadas, añado yo) y una chica que estaba a mi lado me preguntó durante la tercera canción si cantaban en español. Pues sí.


