Mal momento la noche de San Juan para hacer un concierto, al menos en Asturias donde la tradición de las hogueras, los conciertos de bandas de folk y las romerías en cada uno de los pueblos del Principado es algo arraigado desde antaño.
Por eso fue una pena que Fishbone tuvieran esa poca convocatoria en su concierto gijonés, el segundo de su gira española tras su exitosa actuación como teloneros de Red Hot Chili Peppers en el festival Bilbao BBK. No más de setenta y cinco personas apenas arroparon a la veterana formación de Los Ángeles en esta cita que pudo resultar un estrepitoso fracaso y se quedo en un fracaso a medias. La banda venía a por todas, muy motivada, pero pareció que los elementos se conjugaron para dar al traste con ella.
Primero, la pedalera de Rocky Georges, el mítico guitarrista de Suicidal Tendencies, se averió y el técnico de escenario no consiguió arreglarla. Después, una etapa de potencia del amplificador del bajista John Norwood Fisher dejó de funcionar y nos quedamos sin poder admirar el talento natural de este músico, cuya labor con el bajo es una de las bases del sonido de Fishbone.

La Segunda jornada del Bilbao Bbk Live Festival guardaba una de las mayores sorpresas y uno de los conciertos que con más ganas esperaba.