Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquÃ.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

La Nochevieja con mi familia polÃtica es lo que tiene. En cuanto acaba la cena, mi cuñado saca un completo arsenal de consolas y juegos de última generación con las que pasar el rato hasta las uvas y, luego, hasta altas horas de la madrugada, cuando ya cada mochuelo se va a su olivo o a seguir bebiendo aquà y allá.
Ayer, sin poder obviar el Singstar, el protagonista fue un Guitar Hero III que recomiendo a cualquier aficionado de la música. Es el juego perfecto para creerte el mejor guitarra de la historia aunque no tengas ni idea de cómo se toca una de verdad. Hasta yo me vi poniendo posturitas con el Paranoid de Black Sabbath.
Pues bien, hoy, con la cabeza aún tronando por culpa de las cosas, me he levantado con una duda existencial de bajo calado. En el juego, entre clásicos obvios (Santana), hay elecciones afortunadÃsimas: por ejemplo, no tiene precio poder tocar Holiday In Cambodia, de los Dead Kennedys, ante toda la horrorizada familia (con preguntas del tipo ¿pero seguro que la canción es asÃ? ¿No será que la estás tocando mal?). Los responsables del Guitar Hero han conseguido equilibrar las canciones entre grupos muy conocidos, otros más de moda (los Strokes y su Reptilia) y unos pocos que siemrpe han sido underground, pero que ya se han ganado merecidamente estar junto a los ‘clásicos’ populares.