La música electrónica no está hecha sólo para bailar, y la psicodelía no es algo exclusivo de los grupos de rock de los 60. A principios de este mismo mes, el DJ y productor musical brasileño Amon Tobin lanzaba al mercado su sexto álbum, y desde entonces ha estado deleitándome más y más con cada escucha que le he dedicado.
Se puede decir que soy relativamente “nuevo” en esto de la música electrónica, pues siempre he tirado por caminos más convencionales, pero ante genios como éste resulta imposible resistirse. Llevando un paso más lejos sus pretensiones experimentales, Amon Tobin abandona los samples de vinilos, su forma tradicional de trabajar, para grabarlos directamente de la calle: un gato comiéndose a un ratón, una hormiga entre la hierba, gente paseando, etc.
Todo ello entremezclado con su tradicional combinación de instrumentos de todo tipo, como guitarras, pianos, violines, percusión… y sintetizadores, eso por supuesto. Como resultado final, nos encontramos un disco muy rico y variado en su estructuración, pero también muy sobrio y elegante en su interpretación, dando como conjunto un álbum cargado hasta arriba de simbolismo y fuerza.
