
Pues ni tan malo como algunos nos esperábamos, ni lo suficiente bueno como para que hoy mismo, coincidiendo con su lanzamiento en España, se invoque a la nueva obra de The Verve en los telediarios de La 1 como uno de los discos del año. Así es Forth, un regreso que nadie les había pedido y que ni siquiera tiene el morbo de que su disolución fuese muy llorada o a destiempo.
Lo cierto es que The Verve, con Forth, cumplen su tradición como grupo: siempre han sido un valor de entre la zona media, nunca un grupazo, pero al menos tenían el don de muchos grupos británicos de los 90 (¿de siempre?), el de sacar singles incontestables. Como el resto de canciones de sus discos nunca llegaban a lo visiblemente malo, cuando les tocó el disco afortunado (Urban Hymns), el grupo comandado por Richard Ashcroft consiguió saltar de división y jugar, por unos meses, en la máxima categoría del pop.

