La mitificación y las altas expectativas suelen jugar malas pasadas cada cierto tiempo. Yo me imaginaba una sesión de Frankie Knuckles con el mismo gusto que el de Nueva York incluyó en sus producciones de finales de los 80 y varios discos posteriores en los 90 (Welcome To The Real World, del 95, junto a Adeva, fue el último ejemplo). Ese groove negro que tan bien hizo al House en su momento y que ahora está perdido. Ais la nostalgia.
No es que desease encontrarme con algo cerrado por parte de Knuckles en su sesión en la discoteca Cocó de Madrid con motivo de la Red Bull Music Academy pero sí con algo más especial, sobre todo con ese groove bailongo que en otras sesiones gracias a Internet le he escuchado.


