Si alguien ha sabido estar en boca de medio mundo desde su actuación en los VMA, bien por el espectáculo que allí se vio, bien por lo aclamado del primer single después de dos años de balancearse por una cuerda sostenida entre las miserias y la fama, esa ha sido Britney Spears. Blackout salió ayer día 29 de octubre a las calles estadounidenses, y las primeras críticas no se han hecho esperar. Aunque a más de uno os sorprendan, la tónica es positiva.
Quizá porque las expectativas generadas en un primer momento eran terriblemente bajas, viendo el camino que su vida tanto personal como profesional había tomado, Blackout está empezando a arrasar. Porque es entretenido, y posiblemente sea algo que mucha gente no se esperaba. Spears ha sabido conservar la esencia del pop fusionado con cierto aire electrónico y en parte hip hop que tan buen resultado le dio en su colaboración con Pharrell, en Girls & Boys, o incluso en el mano a mano con Madonna en Me Against The Music.

