Hay productos del marketing que funcionan mejor que otros. En España crear a una adolescente con aire punk y supuestas influencias rockeras hubiera terminado en algún experimento del estilo de María Isabel. En Norteamérica nos llevan un poco de ventaja en este sentido (y muchos otros, musicalmente hablando).
The Best Damn Thing será para los fans de Avril Lavigne otro trofeo que colocar en su estantería de groupie hormonal. Para el resto de los mortales es un disco que pasa sin pena ni gloria. Quizá me sobran unos cuantos años para “apreciar” su pseudo-punk-rock, pero canciones como Everything Back But You me dejan un resgusto a prefabricado que arruinan el sabor más agradable de temas algo menos machacones como Keep Holding On. Peca de empalagoso When You’re Gone, destruyendo el mito de que las mejores baladas suelen llevar el sello del rock. Aunque esta chica no es precisamente alguien a quien poder encajar entre los grandes de este género.
