Aunque sea uno de esos experimentos a los que casi nadie presta atención, los pocos que aguardábamos la llegada del primer álbum de larga duración de Goon Moon lo hacíamos con verdadero interés. Un trabajo que ha tenido una extensa producción de cinco años, y en el que al célebre bajista Jeordie White, al batería Zach Hill y al polifacético Chris Goss se unen una serie de colaboraciones de alta envergadura, conformando un disco difícil de encasillar, ya no en un género, sino incluso en una década musical concreta.
Un trabajo que tan pronto suenta a rock setentero, como a stoner de los noventa, con elementos de sonidos industriales de los ochenta por aquí y por allá. Las influencias de los diferentes grupos con los que han colaborado los tres miembros de la banda también son muy claras, especialmente de Queens of the Stone Age, quienes se hacen especialmente patentes en temas como Feel Like This o My Machine.
Otras influencias algo más dispares, como Lightning Bolt o Nine Inch Nails también toman acto de presencia de forma esporádica, aunque lo cierto es que, tras unas cuantas oídas, Licker’s Last Leg consigue sonar a algo más singular de lo que en un principio parecía, con un sonido propio y muy madurado. Temas como Hardcore Q3 o The Golden Ball son muestras de que se ha llevado a cabo un trabajo muy profesional en la creación de este álbum.
