
Hello, Voyager es, probablemente, el disco más turbador del año. Eso no quiere decir que se a el mejor de los que he escuchado, ni siquiera mi principal favorito, sino que tiene la cualidad de muchas de las canciones de la primera Patti Smith o de la mejor PJ Harvey: te hipnotiza con sonidos poco amables, pero ineludibles. Evangelista son a la vez molestos y adictivos.
Dirige el cotarro Carla Bozulich, que ha ido virando del country-rock más o menos alternativo a unas canciones donde la experimentación ganaba terreno con cada nuevo disco. Hello, Voyager, donde está bien protegida por la gente de Constellation (Godspeed You Black Emperor! y aledaños), acaba por confirmar que su nueva obra, llena de sonidos abruptos, improvisación y unas cuerdas vocales terroríficas, marca el camino correcto.
