La 13º edición del Contempopranea se saldó con resultados muy dispares, tanto para bien como para mal. El festival es uno de los indispensables del verano, pese a que se mantiene ajeno en la guerra de festivales que están llevando a cabo el FIB y el Summercase, perjudicándose entre sí y por consiguiente, al público.
El Contempopranea se ha consolidado por ser una fecha a tener en cuenta si se quiere ver la representación española que cada vez tiene menor presencia en los anteriores festivales. Los grupos nacionales tienen en Alburquerque, localidad donde se celebra el festival, su mejor escenario para presentarse si son noveles, para ofrecer su espectáculo si están en pleno crecimiento, e incluso, para demostrar el por qué de su prestigio, si son grandes asentados.
En relación a esto último, el festival compone un cartel selecto donde mezcla grupos noveles (como son Hipo, ganadores del Contempopranea este año; Cajón de Sastre, segundos en este certamen), otros que empiezan a despuntar (Facto Delafé y Las Flores Azules), y los grandes nombres que tiene que haber en todo programa que se precie (Lagartija Nick y Germán Coppini y Maga).

El hecho de descubrir nuevos grupos gracias a maquetas es un placer, en especial, si tras esa maqueta te encuentras temas tan buenos como los que el grupo pacense Hipo ofrece en su quinta entrega bajo este formato, con el título: Tormentoscopio.