Al parecer, no todo lanzamiento iba a ser para bien. Kanye West no alcanzó el nivel de sus anteriores trabajos con Graduation (2007, Roc-A-Fella), y la culpa no estaba en el conjunto general, sino en temas como el que ahora publica en formato single. Contando con Chris Martin, el rapero pierde su pegada, la dureza y la suavidad de sus canciones.
Un R&B demasiado flojo, típico de las listas estadounidenses, pero no de la calidad a la que Kanye West nos había habituado, salvando incluso un corte del último álbum de Madonna, que ya es decir. Estamos ante un tema de amor, chico chica, una canción con un estribillo simplista, un piano tocado por Chris Martin mantenido como base anodina.
Entre el ritmo pausado de la melodía, el deseo de un cambio que no llega en el transcurso de los tres minutos, la floja voz de Martin cuando llega el estribillo; ‘Homecoming’ se establece como un mal single, soso, aburrido y con ganas de más, con ganas de ver al Kanye West de la graduación, cuando parecía tener un arma en vez de un micrófono.

Vaya, al debut de los Teenagers le dura la gracia lo que tardas en escuchar cualquiera de sus canciones. No está la cosa como para andar desperdiciando el tiempo en naderías y Reality Check es de las gordas: su pop nuevaolero puede tener alguna canción afortunada, pero, ¡ay!, enseguida acaba aburriendo. Y, claro, si ya de por sí cualquier música que aburra es digna de ser olvidada, no os quiero ni contar si a lo que se supone que te dedicas es a hacer canciones que enganche, sin más pretensión que la de pasar un buen rato.