La tarde de perros no invitaba a acercarse hasta Gijón pero teniendo en cuenta que había un grupo japonés en el Bola 8, que traía la promotora Green Mammoth (gracias Nacho), la visita era obligada. El grupo en cuestión era Birushanah, una banda de Osaka que presentaba en directo su primer larga duración Akai Yami (Level Plane Records, 2008).
Si en este disco nos encontramos con folk japonés, doom y progresivo, en directo su propuesta se convierte en algo absolutamente demoledor, un torbellino, una espiral de adrenalina y caos controlado tocado con precisión de cirujano y con mucho de improvisación.
En efecto, nada o poco que ver con lo que nos encontramos en este, por otro lado, excepcional álbum de debut publicado hace unas semanas. En el escenario un bajista, Sougyo (ex Corrupted) con un tambor tribal nipón a sus pies, un guitarra, Iso, ex Tetsuo, con pinta de heavy malote, un batería, Kouhei, con pinta de batería que a poco de comenzar se quitó la camiseta y mostró unos espléndidos tatuajes en su torso, y un percusionista, Wakki, con un look casual.
