No sé hasta qué punto esto puede ser algo en favor de la cantante, sobre todo viendo lo pobre que me pareció su último disco, I Am… Sasha Fierce. Lo que está claro es que Beyoncé ha sido cazada y sin piedad por uno de sus productores y compositores, Bangladesh, que escribió para ella dos temas en este álbum: ‘Video Phone’ y ‘Diva’.
Bangladesh ha afirmado que Beyoncé no colabora en la composición de sus canciones, mucho menos aún puede decir que sea ella la autora de ninguna de ellas, pese a que su nombre aparece en los créditos de varios de los cortes de sus discos, como ‘Radio’, ‘Ave María’, ‘Single Ladies (Put a Ring on It)’ y los dos mencionados anteriormente.
Después de ver el videoclip del que ya es el quinto single del último trabajo de Beyoncé, I am… Sasha Fierce, empiezo a pensar que tiene un problema con las mallas mucho más grave que el de Madonna. Se ve que le quedó gusanillo después de Paco Paco Paco ‘Single Ladies’ y ha preferido dejar de lado el montarse historias a la hora de grabar el vídeo de ‘Ego‘.
No es que una trama interesante fuera a mejorar ésta o cualquier otra de las canciones de este álbum, pero seguramente sería más entretenido escucharla si nos entrara algo más ameno por los ojos. En cualquier caso, los que os hayáis hecho con la versión estándar de este disco seguramente sea la primera vez que escucháis este tema, pues sólo se encuentra en la edición deluxe, y todo sea dicho, no habría supuesto ninguna diferencia de haberse incluido en el tracklist original.
Criticar ‘Ego’ seguramente me haga caer en la repetitividad. No ha habido un sólo sencillo, como casi no hay canciones en todo el disco, que se salve (versiones de Encarnita Polo aparte). Sólo puedo esperar que se le acaben los cartuchos pronto y se decida a sacar algo nuevo de cara al año que viene.
Hay veces que no sé cómo puedo permanecer consciente después de escuchar algunas canciones. Sigo preguntándome quién ha engañado a Beyoncé diciéndole que sus versiones en español son lo más y que con cada disco que saca, tiene que “deleitar” al público hispano con alguna de estas joyas. La última aberración proferida por esta mujer de voz espectacular es ‘Si Yo Fuera Un Chico‘, o quizá debería decir ‘Si Yo Fuera Un Chicó’, tal es la acentuación que le da a la frase para que cuadre con la música. Con lo fácil que habría sido quitar el “yo”.
I am… Sasha Fierce no es el mejor disco de la carrera de Beyoncé, como ya apuntamos tras su lanzamiento, pero su empeño casi obsesivo en torturarnos con estas horribles versiones en español roza lo punible. Ya sufrí lo mío escuchando aquel Irreemplazable que casi me deja K.O., pero por vosotros me sacrifico, no vaya a ser que alguno, menos prudente que yo, se lance a la aventura sin estar prevenido.
La traducción es espantosa. Parece que el encargado haya usado el traductor automático de Google y haya copiado/pegado el resultado de la letra en inglés. Joyas como “los chicos son de molde, y nosotras somos de corazón” (¿como el pan?), frases que no encajan en la melodía por ser demasiado largas y demás detalles que hacen que te rechinen los dientes y el sentido común.
Beyoncé sigue con la costumbre adquirida de lanzar los singles de I Am… Sasha Fierce de dos en dos. Después de haber escuchado su disco en profundidad y de haberme lamentado amargamente por el desperdicio que supone la magnífica voz de la que es poseedora a lo largo de las once canciones que componen este doble álbum, sólo puedo pensar que cuantos más sencillos dobles saque, antes acabaremos con esta etapa.
Los dos elegidos para continuar la carrera de fondo de la promoción son ‘Halo‘ y ‘Diva‘, uno de cada vertiente; mientras que el primero es una balada demasiado blanda acompañada de un vídeo sin absolutamente nada remarcable, el segundo, cuyo clip os dejó después del salto, intenta recuperar a la Beyoncé más eléctrica de ‘Deja Vu’ y no pasa de un ‘Get Me Bodied’ que en su día me resultó igual de machacón que éste.
La última impresión que tengo de Beyoncé antes de sacar I am… Sasha Fierce es pésima. Aquella versión de Irreplaceable en español me dejó aturdida y disgustada a partes iguales, así que afronté este nuevo trabajo con cierto resquemor sobre lo que podría encontrarme. Cuando leí que el nombre del disco venía del desdoblamiento de personalidad que la cantante tiene cuando se sube a escena, sentí escalofríos. No puedo evitar compararla con la grandísima Janis Joplin y su Pearl, y claro… siento cierto aguijonazo protector.
Pero dejé estos detalles más o menos nimios de lado, y me calcé los cascos para escuchar unas cuantas veces este doble álbum. El primer disco, más tranquilo y cargado de baladas pastelosas, empalagosas y pegajosas como miel mezclada con leche condensada y azúcar es prácticamente insalvable. El single, ‘If I Were a Boy‘ es de lo peor que he escuchado este año, despierta una vena agresiva dentro de mí que no sabía que tenía.