
Pocos, muy pocos artistas de soul aguantan las comparaciones con sus ancestros de los finales de los años 50 y de la década de los 60 y resisten el embate de verse medidos a la par que las influencias que de ellos han recibido. Corinne Bailey Rae es una de las que se mantienen en pie, con el mentón bien alto y sin pretenciosidad alguna.
The Sea, su segundo disco de estudio, es todo un ejercicio de afirmación para propios y ajenos que consolida la propuesta que nos hizo en su debut, dando un paso más allá en elegancia, madurez y honestidad. Porque no hay una sola de las canciones de este álbum que no esté revestida de una total sinceridad y profesionalidad, sin rellenos ni temas metidos con calzador para completar un tracklist, aunque haya momentos en los que se note cierta desubicación. Aún así, todas y cada una de sus incursiones están hechas desde la responsabilidad y teñidas de una emoción profunda y palpable.
