Sí, yo también podré decir a mis hijos (y espero que a mis nietos) que estuve en un concierto de Leonard Cohen, gracias a la tía que se fue con la pasta. No nos olvidemos que de no ser por ella muchos nos hubiésemos quedado sin ver a nuestro hombre sobre un escenario. Él seguiría tranquilamente meditando y yo emocionándome con todas sus Songs (a partir de ahora me va a costar mucho más esfuerzo). Así que ni por amor al arte ni a su público, más bien a su cuenta corriente.
Al menos he aprendido que no vuelvo a tirarme de cabeza a por las entradas menos caras (que no baratas), que de nada sirve pagar un poco menos para irte a casa sin tan siquiera haberle visto la cara. Así que no me quedó más remedio que echarle un poco de idem y bajar a un rincón de la pista intentando no molestar demasiado. Lo siento, son esas cosas vergonzosas que a veces hacemos los fans.

