
Son cosas del destino. O de la suerte. O de que sople el viento a favor y no te hayas dado cuenta. The Wave Pictures llevan toda su vida bregando en las zonas oscuras de la música y, de repente, han sacado Instant Coffee Baby en 2008 y los focos se han ido posando sobre ellos. Es el éxito del boca a boca, el triunfo de los pequeños, y algunas cuantas frases hechas que ya hemos oído antes. Pero merecen la pena, son el grupo que te alegrarán el día por muy nublado que esté y su receta, tan básica como efectiva, es un estimulante legal y sin efectos secundarios contraindicados.
En una generación obsesionada con llamar la atención, la mayor excentricidad es ser normal.
La frase es de Commonpeople, el primer sitio en el que leí sobre The Wave Pictures, también el lugar gracias al cual me enganché a su último disco sin saber que tenían ya unos cuantos por detrás. Y así hasta hoy, cuando queda una semana para que el grupo vuelva a España (ya estuvieron en el Tanned Tin y en el Primavera Sound) para dar otro de sus, dicen, vibrantes conciertos, esta vez en el Primavera Club.
