
Su currículo era suficiente tarjeta como para acercarse el pasado jueves a la Plaza Mayor de Gijón para disfrutar de su actuación en directo. Su nombre James Hunter, un soulman de Colchester (Essex), condado que ha parido a un montón de estrellas del firmamento de la música popular.
Hunter llegaba a Gijón para abrir la decimoquinta edición del Euroyeyé, un festival que en sus orígenes fue un weekend, pero que desde 1998 se ha ganado el título de evento sixtie más importante del continente europeo.
Ya de tarde se veían por la ciudad los primeros trajes de corte añejo, camisas que un no iniciado en el ritual jamás se pondría, ni tampoco esas corbatas de inimaginable estampado, por no hablar de los complementos como los zapatos.

