
A priori, el proyecto no puede ser más artie: un puñado de artistas del folk-rock alternativo de los EEUU se unen para poner música a 36 poemas de James Joyce, publicados hace cien años, en los que el irlandés hacía un recorrido de las distintas fases del amor. Cómo sería la cosa de complicada de llevar a cabo que el disco ha tardado cinco años en poder terminarse.
Cuando lo lees, sólo pueden pasarte dos cosas: o te echa para atrás tanta intelectualidad junta o te llama la atención y te decides a darle una oportunidad, que es lo que me pasó a mí. Y no me arrepiento para nada: Chamber Music dista mucho de ser un disco perfecto y puede que no sea uno que escuche completo durante mucho tiempo. Pero hay entre sus 36 grupos participantes suficiente grano como para sobresalir de entre la paja y a mí me ha dado unos cuantos nombres que merece la pena seguir escuchando.
