
Jason Lytle ha vuelto. Yours Truly, The Commuter marca el regreso en solitario del que fuera líder de Grandaddy. Para mí, son palabras mayores: puede que su grupo no esté considerado como uno de los fundamentales de finales de los 90 y principios del nuevo milenio, pero a mí me ha cautivado desde siempre.
Creo que los de Modesto tienen, al menos, dos discos imprescindibles: The Sophtware Slump y Under The Western Freeway, dos muestras de un universo en el que Pavement, Pixies, Alan Parsons y Mercury Rev podían darse la mano en forma de canciones emocionantes y personales.
Lytle ha vuelto y eso queda claro cuando, nada más comenzar el disco, volvemos a escuchar su particular voz quebradiza, frágil, aniñada. Con ella siempre supo transmitir melancolía a borbotones. No tristeza, sino algo mucho más reposado y dulce, aunque igualmente dañada por el pasado que ya no recuperaremos. Y con esos teclados y esas guitarras de apariencia analógica, todo casaba a la perfección, como en la canción titular.
