Niña de fuego es el tercer álbum de Buika y en él no hay ningún cambio respecto a sus anteriores entregas. La mallorquina de ascendencia guineana se desnuda para su portada y sigue bajo las faldas de Javier Limón, quien ya le hizo una gran producción en Mi niña Lola.
“Esta gitana de Guinea sin bata de cola”, tal y como la definió Joaquín Sabina, vuelve a ofrecernos un mix de quejío flamenco por bulería, copla, blues, jazz e incluso ranchera, todo ello guiado por una voz a punto de romperse, que se podría catalogar de doliente, porque en muchas partes de este disco Concha Buika canta como si le estuviesen saliendo estigmas en el cuerpo.
Si en su anterior entrega hacía Ojos verdes, esa copla inmortal que todos conocemos, en este trabajo, no llega a sorprendernos con La falsa moneda, nos deja simplemente noqueados, lo mismo que con La niña de fuego, de los maestros Quintero, León y Quiroga. Miénteme bien, una ranchera chaveliana, ya la hacía en directo totalmente deconstruida, y en el disco te pone la piel de gallina.
No me gusta la revisión que hace de la ranchera Volver, volver, demasiado trágica y sobreactuada, pero sí la bulería que el señor Limón le ha compuesto, Culpa mía, y esas dos rumbas que serán parte de su nuevo repertorio en directo: No habrá nadie en el mundo y Mentirosa, donde el tornado Buika vuelve a arrollarnos y a dejarnos sin palabras por la emoción.
Sitio oficial | Buika


A la hora de hacer balance del año en curso nos querrán vender este disco, y si no al tiempo, como uno de los mejores de flamenco. Pero de lo que se dice flamenco no hay nada o una mínima parte casi inapreciable y es de la variedad ketamera.