
Si un disco ha sido deseado durante años, ése ha sido un trabajo en solitario de Zack de la Rocha, especialmente cuando sus compañeros en Rage Against the Machine parecían haber perdido un poco el rumbo de su sonido con Audioslave y Chris Cornell. Sin problemas, rectificar es de sabios, y así lo demostraron al reunirse de nuevo como la grandísima banda que fueron durante los noventa.
No obstante, la decisión del cuarteto de limitarse a interpretar en directo sus viejos temas, y no grabar nada nuevo, volvió a poner en primera línea el deseo de tener al siempre inspirador de la Rocha componiendo nuevos y rabiosos versos. Y finalmente, el primer trabajo en solitario del vocalista, que tanto deseamos ver publicado cuando Rage Against the Machine estaban en punto muerto, nos viene a llegar cuando la banda está de nuevo en activo.
Ya dije cuando pudimos escuchar ‘Wild International’ (Imeem) por primera vez que la cosa pintaba la mar de bien, y que la combinación entre la batería de Jon Theodore y los teclados de Zack resultaba funcionar mejor de lo que se esperaba. Hasta ahí, todo fabuloso, pero aún había que escuchar el EP al completo.

