
Los setlist que circulaban por Internet prometían dos horas y media de concierto, y un completo repaso a la discografía de la banda, aun teniendo en cuenta que se trata de la gira de presentación de The Bedlam In Goliath, un álbum que demuestra que la banda americana se encuentra en su mejor estado de forma. Con semejantes perspectivas, no me supuso ningún problema echarme cinco horas de tren y unos cuantos transbordos de metro a las espaldas para llegar hasta la sala de La Riviera, donde una buena cola ya se agolpaba a la entrada cuando me presenté allí.
Una vez dentro, no me supuso demasiado esfuerzo conseguir un puesto en las primeras filas, a tan sólo unos metros de un escenario donde se alzaba el célebre micrófono precintado que tantos meneos le hemos visto dar a Cedric, y con un psicodélico telón de fondo como decorado, muy en la línea de los artworks a los que la agrupación nos tiene acostumbrados.
