
La Excepción volvían a Oviedo sin compañía discográfica pero con la misma alegría que en 2006. El Langui, que es un detallista, comentó a poco de comenzar a rapear que habían quitado la farola de la Plaza de la Catedral que estaba a pocos metros del escenario, donde los chavalillos se subían para ver mejor a los artistas. Ni siquiera yo me había dado cuenta. Y eso sí que son enteros para un grupo que está en un referente claro del rap español.
Comentó una vez Rómulo Sanjurjo, cantante de Os Diplomáticos de Monte Alto, que los de pueblo éramos ‘jevis’ por naturaleza. La Excepción no son de pueblo pero son de barrio, del Pan Bendito, en el humilde extrarradio de Madrid, un lugar en el que ningún presidente de este maldito país pasó ni pasará jamás. A falta de ‘jevi’ bueno es el hip hop, diría el trío, que lo mamó en los bancos de la calle con esos loros inmensos escupiendo rimas de artistas norteamericanos.
