
Si hay un disco de Lagartija Nick difícil de comprender fuera de contexto, ese es Lagartijanick, trabajo publicado en una época de profunda reestructuración de la banda. Eric Jiménez había dejado la banda tras Omega, y las guitarras de José Codorniu y Miguel Ángel Rodríguez harían lo propio tras Val del Omar, quedando por tanto Antonio Arias como el único miembro original de la agrupación.
Para más inri, la banda deja a Sony y ficha por la nacional Zero Records, buscando según ellos “el poder de los detalles”. Ello no es óbice para encontrarnos, una vez más, con un trabajo que vuelve a tomar la ambición compositiva como único estándar, basado en una producción sobresaliente y en elevadas fuentes de inspiración.
