
Es una frase hecha pero segundas partes nunca fueron buenas y para mí la historia de Sôber debería haber acabado tal y como la dejaron tras Reddo. A la banda madrileña le seguía desde el principio de su carrera y nunca, incluso en su etapa más comercial, me dejaron de gustar.
La formación de Savia y Skizoo, a pesar de consolidar dos buenas bandas, sobre todo la segunda, que sigo pensando sobre cuál fue la causa para que no lo petaran, terminó como el rosario de la aurora. Sin éxito claro, ni ventas ni conciertos, se llegó a un callejón sin salida y la opción era el regreso.

