
Aunque Have a Little Faith fue un jalón importante, Hard, Sweet & Sticky, el disco que publicaron en 2008, marcó un antes y un después en la carrera de The BellRays. Los de Riverside afrontaban una nueva etapa sin su guitarrista Tony Fate, uno de los compositores principales, cogiendo Bob Vennum el testigo de las seis cuerdas, y entrando Justin Andres el bajo.
El rock & roll sucio, punk que algunos llamarían, de The BellRays con ese punto soul de la vocalista Lisa Kekaula quedaba en una anécdota, al menos en lo que concernía a los trabajos en estudio, y el lado soul entraba de lleno en la ecuación de la banda plasmado en una parte del repertorio más amable.



Puede que la marcha del guitarrista Tony Fate haya mermado la intensidad punk rockera de la banda de Riverside, algo que estaba en marcha en Have A Little Faith, pero lo que está claro es que The Bellrays va a satisfacer a sus seguidores con este compacto.