
Hasta hace unos días, mi principal candidato para mejor disco nacional de 2011 era Material Defectuoso, de los incombustibles Extremoduro, pero entonces Lisabö se cruzaron en mi vida y todo cambió. La inevitable pregunta que me vino a la cabeza escuchando por primera vez su Animalia Lotsatuen Putzua (El pozo de los animales avergonzados), y por extensión al propio grupo, fue: ¿cómo se me habían escapado hasta ahora?
Es cierto que lo de escuchar música en euskera para quienes no conocemos el idioma y no entender una sola palabra puede echar bastante para atrás de primeras, pero dejando a un lado esa barrera de entrada, es la calidad del grupo irundarra lo que se acaba imponiendo por fuerza bruta. Porque cuando una canción es buena, lo es independientemente del idioma en que esté escrita. Y os digo ya que estas canciones son muy buenas.

La banda irundarra Lisabö espacia en el tiempo tanto sus discos que llega un momento en el que no sabes muy bien si siguen en activo o definitivamente han abandonado. Pasó con la publicación de su segundo disco Izkiriaturik Aurkitu Ditudan Gurak, cinco años después de su debut Ezarian, y vuelve a ocurrir ahora cuando han transcurrido ya cuatro años desde su último 
Lisabö, grupo irundarra que lleva ya casi una década en activo, son una obligación. Una parada necesaria para todos los que os declaráis amantes de las emociones intensas, del volumen. Y una necesidad para quienes fueron seguidores del sonido Dischord, del hardcore llevado a unos derroteros donde la velocidad primaba menos que el sentimiento, la furia, la rabia.