
33 años llevaba Lou Reed sin rescatar en directo el contenido de su emblemático álbum Berlin (1973, Record Plant Studios). 33 años sin desempolvar una de las obras cumbres de la música moderna. 33 años en los que ha costado situar donde realmente se merecía a dicho trabajo, y ese lugar no es otro que entre los grandes clásicos. El músico neoyorquino en 2006 decidió romper este silencio y recordar su trabajo en directo.
Para ello se fue a Brooklyn y en cinco noches de diciembre de 2006 Berlin volvió a revivirse como si estuviésemos en 1973. Sólo que todo había cambiado. Reed ya no era el artista en busca de la nueva extravagancia musical (pese a que sigue haciéndolo), sino que era el músico que había influido ya a generaciones de artistas, y todos los que quedan aún por hacerlo. Lou Reed llenó el St. Ann’s Warehouse contando para la ocasión con una gran banda que reformuló por completo los postulados del Berlin original.
Esta formación estaba compuesta por guitarristas de alto nivel como Steve Hunter (quien participó en la grabación del original), pianistas del estilo de Rupert Christie, coros (Sharon Jones), metales (Steven Bernstein), vientos (Paul Shapiro) y su fiel compañero de viaje en cuanto recibe su llamada: Antony Hegarty, la gran voz de estos últimos años, descubierta precisamente por el propio Reed. Por tanto, todo quedaba en familia y la fiesta estaba a punto de dar inicio.
