Los portorriqueños visitaron la capital para presentar su tercer álbum de estudio, Los de atrás vienen conmigo. Un disco con el que siguen alejándose de cualquier etiqueta posible, ya que aunque parten de ritmos del rap y el reggaetón para sus canciones, siempre aderezan el contenido con influencias del jazz y otros estilos musicales procedentes de su país de origen.
Ni el molesto calabobos nocturno ni el elevado precio de la entrada (28 pavazos) echaron para atrás a los seguidores de la banda, que por lo que pude comprobar, no se limitan en absoluto al ámbito del hip-hop. Era la primera vez que asistía a un concierto en el Circo Price, un teatro que hizo las veces de sala y nos dejó a todos un buen sabor de boca. El aforo no llegó a completarse, pero fuera de la zona de butacas resultaba difícil hacerse con el metro cuadrado necesario para poder respirar y disfrutar comodamente del espectáculo.
Sabía que Calle 13 actuarían con músicos en directo, pero nada más salir al escenario me sorprendió lo numerosa que era la banda: 12 artistas en total, en un conjunto que incluía percusiones variadas, vientos (trompetas y trombones), así como guitarras, acordeón y teclados. Todo ello para acompañar la voz de René Pérez (apodado el Residente), que mostró su buen hacer sobre las tablas aunque la potencia del micro no le favoreció en todo momento.
