
Hoy, segunda parte de los nombres de bandas más… peculiares de la música nacional. ¿De verdad en algún momento pareció una buena idea?
5. Los Fresones Rebeldes. Tal vez fue buscando lo naíf que acabaron cayendo en lo ridículo. Anécdota: su líder, Felipe Fresón (!), acabó casándose, en la boda más sonada del indie español, con la cantante de… erm… La Monja Enana.
4. Jarabe de Palo. Pau Donés se empeña en mal llamar ladrones (una mentira repetida no se puede convertir en una verdad) a todos aquellos que se se descargan archivos de internet. Y se empeña también en desmentir por activa y por pasiva que su música sea repetitiva (toma pareado). Jarabe Jarabe Jarabe de Palo de Palo de Palo.
3. Nosoträsh. Buscar un juego de palabras no tiene porque ser necesariamente malo… pero en este caso lo es. Casi todo el mundo opta por decir simplemente nosotras, y aquellos que deciden pronunciar el sh final le otorgan al nombre un toque de lo más choni. “Pongamos una diéresis para disimular”, debieron de pensar las asturianas.
2. Mojinos Escozíos. Si hablábamos ayer de falta de sutileza al referirnos a Semen Up, no cabe duda de que estos son los reyes del mal gusto. Eso sí, nadie podrá negar que les va como anillo al dedo a su estilo y aspecto.
1. La Oreja de Van Gogh. Lo peor de todo no es el nombrecito en sí, que ya tiene tela, sino es que además crearon escuela. Aunque ya existían precedentes (El Último de la Fila, por ejemplo), ellos y no otros son los culpables de la desafortunada moda posterior de la frase nominal con artículo modificada por una frase preposicional, y, a poder ser, con una referencia culta: El Canto del Loco, La Caja de Pandora, El Sueño de Morfeo, y así hasta el infinito.
Si notan alguna ausencia destacable, que seguro que la hay, pueden sugerirla en los comentarios. Y si quieren llevarme radicalmente la contraria, e incluso indignarse por mis elecciones, también están invitados.
