
Posiblemente uno de los proyectos nacionales que más me gustan es éste de Ramón Rodríguez, que además de mantener un prolífico ritmo de publicación, demuestra tener las ideas claras respecto a su trayectoria. Y ahora considera que, tras dos discos y dos EPs fundamentalmente acústicos, es hora de recuperar y priorizar las guitarras eléctricas y colocarlas en primer plano. Ya se podía intuir un cambio de rumbo con las canciones que correspondían a Líneas Convergentes, el EP suplementario que podíamos encontrar en Epés reunidos, con todo lo que apreciábamos: un sonido más contundente, pero también más previsible y plano, como en ‘¡Retirada!‘ (el resto eran versiones). Y esa sensación con la que se afronta este Libre Asociación, nuevo álbum de The New Raemon.
El inicio con ‘Lo bello y lo bestia‘ y ‘Consciente hiperconsciente‘ pretende concienciarnos de que el cambio es general. Se produce un cambio sonoro paralelamente al de la imagen (su portada ya no es una ilustración) y todo tiene inevitablemente un fondo más lúgubre y oscuro. Quizá el problema no sea este nuevo giro, sino la sensación de que las canciones no tienen el magnetismo y la cercanía de sus discos anteriores. Ya sea por la voz, más profunda y distante, el protagonismo en la batería o la rabia con la que grita “Voy a reventar“ (en ‘Lo bello y lo bestia‘, por lo demás, una gran canción), o la cadencia pesada, arisca e intensa de ‘Consciente hiperconsciente‘, sugieren una sensación de densidad claustrofóbica, que hasta el momento no habíamos sentido en su música, sólo intuida, más por la sensación de pesimismo que por otro motivo, en algunas canciones del EP La invasión de los ultracuerpos (’Tiembla Dublín‘ o, sobre todo, ‘Sombrío’), eso sí, en un sonido más desnudo.



