
Al final se salió con la suya. Mark Linkous, uno de los talentos más desconocidos del alt-rock nortemericano se suicidó el sábado según un comunicado de su familia. Mark Linkous dedicó su vida a Sparklehorse, un proyecto en el que seguía trabajando en este momento luctuoso.
De hecho, estaba ultimando un disco que debería publicar el sello Anti y que parece que ha quedado inconcluso. Ayer iba a escribir sobre esta triste noticia pero preferí escuchar sus canciones, muy apropiadas para un día triste y ventoso de domingo, especialmente It’s a Wonderful Life, para mí su obra maestra.
