
Se merecían el Teatro de la Laboral y su equipo un éxito como el de anteanoche con el concierto Michael Nyman. Todas las localidades vendidas y el eslogan de la campaña de Obama flotando en el ambiente, un ‘sí, nosotros podemos’ para tapar bocas a quienes hablan y opinan sin saber ni comprender lo que están diciendo.
Que una ciudad como Gijón, en la periferia de la periferia, cuente con dos teatros importantes que se pueden permitir tener en su programación a un artistas como el músico, compositor, musicólogo y artista total dice mucho del nivel cultural de una comunidad autónoma que debe seguir apostando por las líneas trazadas hasta ahora.
Michael Nyman acompañado de una banda de once músicos dividió su actuación en dos partes cada una de tres cuartos de hora casi de reloj. La primera parte fue para mí la que más agradecí habida cuenta que sigo a este obsesionado por Mozart y su ‘Sinfonía Concertante’ para violín, viola y orquesta desde hace un cuarto de siglo.

