
Lo que más me sorprendió el viernes al llegar a Kobetamendi fue la poca gente que se había acercado hasta allí a eso de las 6 de la tarde. Qué diferencia con el Kobetasonik, un par de semanas antes, en el que parecía que no cabía ni un heavy más desde el primero de los conciertos programados para abrir el festival.
Y es que se veía venir que el del Bilbao BBK Live iba a ser un público muy diferente, más adulto y menos acostumbrado a acudir a festivales. Ya en la entrada un grupo discutía con el taxista y la policía porque el taxi no les había acercado justo hasta la puerta del recinto, pero es que el buen hombre les había dejado a 200 metros. En fin, sí, esta noche tocaba Police y más de uno se animaba al fin a ir al primer festival de su vida y casi casi a su primer concierto, sin saber muy bien de que va todo esto.

