
Si algo le faltaba a Black Celebration eran singles vendibles. Canciones que pudiesen vender la oscuridad sexy y la desazón emocional de los “nuevos” Depeche Mode. Pero e, su sexto disco, lanzado en 1987, Depeche Mode consiguieron por fin unir todas las piezas de su propio puzzle. Y así fue como el título ‘Music For the Masses’ se hizo realidad: la banda se convirtió ya en un fenómeno mundial, en un grupo de masas.
Disco de platino, preludio de una gira mundial abrumadora (y recogida en el magnífico 101) y obra maestra de la banda, Music for The Masses es, junto a Violator, el disco que debería oír cualquiera que nunca haya escuchado a Depeche Mode para comprenderles mejor y decidir si entra o no en su mundo.
